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Cristina Buendía


CRISTINA BUENDIA

Temas que la gente comprende, en los que la gente reconoce lo que ve, en los que no existe un mensaje rebelde o crítico, así es la pintura de Cristina Buendía; pintar por el placer de pintar. La referencia artística llega a través de los medios de comunicación, referencias visuales que surgen del trabajo de la artista, artistas de la vanguardia americana de los 60 y 70 , la publicidad y la fotografía..

El diseño gráfico, el escaparatismo y la decoración, ocupaciones profesionales de Buendía la llevan a realizar una serie de cuadros en los que el color y la distribución se convierten en protagonistas. El objeto de la obra se moldea a través de los colores, en los que Buendía busca el volumen, la sintonía y la profundidad. Cada cuadro se convierte en un reto en el que el lienzo actúa como soporte fotográfico, ya que tanto los encuadres como los objetos de su obra son ciertamente gráficos

Sobre un claro objeto protagonista la artista desarrolla a través del color, las formas y el volumen. El fondo se convierte en un campo de contraste claro que lleva a convertir el cuadro en un elemento agradable y puramente visual.

No hay protagonistas, no hay expresiones, así lo desea Buendía; ha de ser el espectador quien debe imaginar, debe poner los nombres y crear las historias.

El enfoque de cada obra se plantea como un reto visual, en el que el objetivo es crear una pintura directa y comprensible, en definitiva agradable, donde la distribución espacial se plantea de forma concreta, de modo que ningún elemento quede suelto y el cuadro sea "redondo".

Desde las referencias al pop-art de Warhol, españolizadas en sus series de toros, a sus cuadros de desnudos, pasando por su serie "en blanco y negro" Buendía busca siempre objetos protagónicos claros. Es decir en un desnudo, será una sola parte del cuerpo la que llame la atención del espectador, el punto de fuga.

El diseño gráfico, y el escaparatismo, han llevado a Cristina Buendía a despojar sus cuadros de elementos superfluos, y que sean las diferentes facetas de un color las que concentren su esfuerzo. Prefiere las formas grandes y sencillas, siempre a simple vista, en las que poco a poco descubrimos el trabajo minucioso de una pincelada limpia, amplia y rápida.

El uso de los acrílicos, y la experimentación con diferentes materiales que van de los tintes a las anilinas se convierte en el reto técnico para esta joven aragonesa que busca siempre una pintura fresca y en cierto modo limpia en la que el color se convierta en un vehículo que une fondo y forma separándolos a la vez.

Una pintura para todos, pero sobre todo para ella misma que busca expresar sin más, no solo lo que siente, sino lo que ve.