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Cristina Buendía

Aire

Los nuevos espacios al arte abiertos en el centro de formación de la Fundación Bernardo Aladrén (C/ Eduardo Jimeno Correas, s/n de Zaragoza) acogen durante todo el mes de noviembre una exposición de pinturas de la joven artista Cristina Buendía. Formada en la Escuela de Arte de Zaragoza y procedente del diseño y la decoración artística, esta primera incursión de Cristina en la exposición pictórica sorprende por su honestidad y por la gran proyección que se vislumbra tras sus pinceladas. La artista transmite el placer del acto de pintar en sus cuadros, la mayoría de ellos cuerpos desnudos. "Un buen día me di cuenta que de tanto centrarme en el diseño y la decoración llevaba mucho tiempo sin fijarme en la gente", señala esta creadora. De esa carencia surgió la necesidad del retorno a la figura humana, a través de una exposición artística plagada de matices gracias a las diferentes texturas conseguidas con la combinación de materiales como acrílicos y óleos. Cada obra se plantea como un reto visual que propone al espectador un juego basado en la imaginación.

José Luis Solanilla


¿Dónde?

Esta es una de las últimas obras perteneciente a una serie de desnudos creados por Cristina Buendía, en el 2002, en los que la artista aragonesa, aborda el desnudo femenino como investigación de las formas y volumen a través del color.

La protagonista del cuadro, indefinida y andrógina, se nos presenta sentada, y no es tanto ella , como su cuerpo, el objeto primordial de la obra.

El enfoque lateral de una figura serente, sobre una estructura indefinida en fondo verde, dejan que la imaginación del espectador se involucre creando su propia historia, ubicando a la mujer donde ella nos diga, donde nosotros queramos.

La luz se convierte en un elemento principal, que confiere al cuerpo una claridad blanca y casi plana en ciertas partes, que contrastan con el volumen de un brazo que es protagonista principal de este "¿Dónde?"
Buendía realza con la luz y desdibuja con la sombra. Los elementos más definitorios se oscurecen, desaparece la cara, las manos y el encuadre juega a favor de la despersonalización del cuerpo.
Por el contrario el cuadro no resulta falto de nada. Esta cerrado, está definido.

La pincelada es larga y suelta, el volumen se crea a través de las diferentes facetas de color que se superponen para crear las formas que carecen de un dibujo o definición previos.

Frente a la aparente simplicidad que visualmente la obra desprende,
el estudio del color y la luz, hace que los elementos secundarios sean los más trabajados de la obra.

En definitiva, se crea un conjunto visualmente sencillo pero realmente complejo en el que las referencias fotográficas y publicitarias son claras en este desnudo lleno de intención.

José Ángel Usero Til

 

CUERPO INESTABLE

Cristina Buendía presenta en este cuadro otro desnudo femenino.
Pertenece esta obra a una serie del 2002, en la que el cuerpo femenino es forma, y protagonista.

La intención y la búsqueda de Buendía son claras en este "Cuerpo inestable". Es el volumen y el encuadre sobre lo que la artista fundamenta el soporte de la obra. Y sin duda aquí la investigación es clara.

El espectador se enfrenta a una complicada perspectiva en la que, una vez más, la desconocida protagonista, se nos muestra agachada, recogida y sustentada sobre un único pie.

La idea es continua en la obra de Cristina Buendía, que cada cual imagine la situación, la historia...al personaje.

El reto se centra aquí en crear una obra dinámica, circular e íntima, en la que las claras formas femeninas, recogidas y voluptuosas se desdibujen bajo el peso, en esta ocasión, de una pincelada más empastada de lo habitual, más pesada, corta y nerviosa.

La dinámica de la forma se llena de peso y volumen gracias a un pincel más denso. Las formas predominantes, las curvas, son amplias y atraen nuestra atención, cuando realmente lo más importante se encuentra en los rincones más íntimos, que se quieren esconder bajo unos colores más oscuros.

Si en otras obras de Buendía las referencias son modernas, más actuales, en esta ocasión la artista reinterpreta los desnudos clásicos, desde un ángulo ciertamente más fotográfico y eminentemente personal.

Desde este punto de vista juega con los equilibrios y los pesos,
y por supuesto con el nombre de la obra, ya que si algo no transmite este cuadro es inestabilidad o falta de equilibrio.

Y es además este "Cuerpo inestable" la muestra de otro registro de Cristina Buendía, creadora aquí de una pintura más íntima, más personal, que sin dejar de prestar atención al efectismo visual nos muestra la faceta más sensible de esta artista.


José Ángel Usero Til

Retrato

Con "Retrato" Cristina Buendía cierra una serie de cuadros dedicados al estudio del blanco y negro a través de las formas femeninas.
Quizás este sea uno de los pocos cuadros en los que Buendía muestra a una mujer con rostro, o al menos con parte de el.
Si podemos hablar de referencias, en este caso, la fotografía en blanco y negro es muestra clara de las influencias sobre las que trabaja.
El conocimiento de las formas femeninas, le permite centrarse en el color, eligiendo en esta ocasión el blanco y negro.
De esta forma Buendía estructura aquí una paleta de grises, que lejos de resultar fría, transmite un efecto meramente fotográfico.
La sorpresa en esta ocasión es conocer la cara de uno de sus personajes, de los que nunca sabemos nada.
Esta mujer es quien nosotros queramos que sea, pero es alguien sereno, que se sabe observado. Si Buendía es figurativa y sus colores son vivos, aquí ciertas formas homenajean a Picasso y los colores de Saura.

La pintura de esta aragonesa se basa en un cúmulo de referencias visuales, que le llevan a tomar en cada momento lo que mejor se adapta a su estado de ánimo o deseo creativo.

La joven del cuadro nos muestra tranquila su cuerpo, y el pincel de Buendía, como si de un objetivo se tratase, sólo encuadra y nos enseña una parte de él.

Una vez más el color es el vehículo del volumen para una cara que surge del fondo del cuadro, naciendo de la oscuridad, y mostrando unos ángulos definidos pero suavizados por la pincelada clara y tranquila de Buendía.

La atención se centra en el cuello, el mentón y los labios, dónde a través de un pincel más suelto se consigue la forma, el volumen y la expresión de una sugerente boca.

Es este un cuadro de transición en el que la artista se recrea en el blanco y negro, los básicos. Lo hace con la intención de adaptarse tranquila al manejo del pincel, y las facetas de un color, consiguiendo a través de una serie de cuadros en blanco y negro sentirse cómoda y segura con su pincelada.

De este modo la joven aragonesa se ha creado un camino más definido hacia el desarrollo de sus colores, siguiendo en cierta medida, el mismo camino que la fotografía.

José Ángel Usero Til